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Son versátiles, cálidos, discretos y muy prácticos. Los pufs son tendencia y además de que ocupan poco espacio, son esos muebles capaces de transformar los ambientes  y añadirles un punto muy divertido, dinámico y casual a la decoración.

Se dice que su origen proviene de Turquía y del Magreb y se remonta al siglo XVIII. Estos asientos bajos y sin respaldo eran fundamentales para esta cultura, puesto que les permitía comer en el suelo de una manera cómoda ya que, al ser blandos, se adaptaban al cuerpo.

Fue en el siglo XIX cuando el uso de los pufs llegó a los hogares europeos como un elemento decorativo más. En un principio, eran taburetes cubiertos de tela para disimular las patas pero, con el tiempo, se fueron modificando hasta llegar a la forma en la que los conocemos actualmente.

Aunque tradicionalmente se han empleado sobre todo en el ámbito del hogar, en los últimos años han saltado a otro tipo de espacios, acostumbrándonos ya a verlos en locales, oficinas, espacios de co-working o salas de juegos donde aportan un clima más flexible, informal, relajado y confortable que otro tipo de asientos.

Los pufs son unos aliados excelentes en:

  • Espacios pequeños, porque caben en casi cualquier parte ya que son ligeros y fáciles de transportar dependiendo de dónde necesitemos usarlos. En grandes ambientes, ayudan a llenar los espacios sin sobrecargar.
  • En exteriores, en terrazas y balcones ofrece un deco chill out muy bohemia.
  • Cerca del sofá, úsalo como reposapiés. También en dormitorios, recibidores o baños.
  • Si es rígido y tiene una superficie plana, lo podrás usar como mesita auxiliar improvisada.
  • Cuando recibas visitas, puedes usarlo como asiento extra.
  • Los desenfundables son fáciles de lavar y mantener en buen estado.
  • Son piezas perfectas para aportar una nota colorida a cualquier estancia de la casa.
  • Infaltables en la habitación de los más pequeños.
  • Los pufs de crochet son ideales si quieres dar un toque “cozy” o nórdico.  Los de estampados geométricos o de inspiración azteca son ideales para conseguir una deco de estilo boho o étnico.
  • Si tiene patas de madera, o son cuadrados o pufs otomanos podrás complementar ambientes de estilo mid century modern.
  • Los hay con compartimentos laterales para tener a mano los mandos del televisor o tus libros, y también modelos tipo baúl dejando espacio para almacenamiento.

Pufs según su material

Los pufs para decorar ofrecen una gran variedad de telas y de calidades:

  • Pufs tapizados en tela o lana: una tendencia que nunca pasa de moda es la del patchwork. Es una técnica utilizada en para confeccionar colchas, almohadones y pufs, entre otros.
  • Loneta.
  • Mimbre o ratán: son ideales para exteriores o para jardines. También para ambientes basado en la decoración nórdica, rústica o bohemia ya que aporta mucha naturalidad.
  • Crochet: es un tipo de puff que puedes hacer tú mismo mediante la técnica del crochet.
  • Cuero o piel: son los más caros y destacan los otomanos marroquíes, ideales para decoraciones étnicas.
  • Antimanchas: para los más pequeños de la casa.
  • Terciopelo: tapizados en capitoné para un aire más sofisticado.

Foto Portada: marat-gilyadzinov Fotos: Pinterest

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